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domingo, 22 de marzo de 2015

GUALEGUAY EN EL SIGLO XIX – Parte 1



Instituciones, comercios y asociaciones populares
Por el Lic. Gustavo Cichero
Los conceptos tradicionales de los estudios históricos, sólo consideran tales a los hechos relacionados fundamentalmente con la actividad política y militar. Los actuales enfoques, afortunadamente, amplían el universo histórico a casi todas las acciones de la humanidad en el acto de vivir. Por eso mucho nos satisface publicar esta nota del Lic. Cichero que se ocupa de ese tipo de actividades en el Gualeguay del siglo XIX.
Jorge Surraco Ba - editor

Sociedad Española, hoy Escuela Técnica N°2
En el siglo XIX, Gualeguay era una ciudad donde convivían simultáneamente, gran cantidad de Sociedades sin fines de lucro. Pero de las numerosas que existieron, las sociedades de socorros mutuos, fueron las más populares hasta la aparición de la Sociedad Fomento Educacional.

Dentro de las mutualidades que se destacaron, por su accionar y número de adherentes, en el Gualeguay del siglo XIX, encontramos la “Sociedad Italiana de Socorros Mutuos” fundada el 12 de octubre del año 1868 y la “Sociedad  Española de Socorros Mutuos”, fundada el 8 de septiembre de 1879. 
Sociedad Italia










Banco Italia y Río de La Plata - Gualeguay

Al mismo tiempo que las instituciones sociales se organizaban, otras de distintas características también se constituían, como los bancos. El más importante de ellos fue el Banco Italia y Río de La Plata, fundado en el año 1872, el cual fue uno de los responsables, de que inmigrantes italianos llegaran a nuestra ciudad, fomentando la colonización y financiando el desarrollo de la agricultura y el incremento del comercio y las industrias.


Banco de la Nación Argentina - Gualeguay

Otra institución bancaria, fue la Sucursal del Banco de La Nación Argentina, establecida por el desarrollo económico y financiero que se vivía en la ciudad, teniendo entre sus consejeros al Dr. Antonio Medina, miembro fundador de la Sociedad Fomento Educacional y primer presidente de la misma.




En el plano de la actividad financiera bancaria, nos ha llamado mucho la atención la siguiente imagen que hemos hallado…


Pasada la sorpresa podemos apreciar que es un papel moneda emitidito por el Banco de Comercio de Gualeguay, por un valor al portador de cinco pesos bolivianos o su equivalente en oro al tipo de ley. La fecha no es claramente legible, quedando la duda si dice 1860 0 1869. No hemos podido determinar si se trata de papel moneda, aunque tiene aspecto de tal o de un bono de algún empréstito. En cualquiera de los casos, es una prueba de la pujanza económica existente en Gualeguay a mediados del siglo XIX.
(nota del editor)

Por ese entonces, se abrieron puntos de reunión, que con el tiempo se convertirían en tradicionales casas comerciales, bares o cafés.
Por el año 1835, abría sus puertas, la casa comercial de ramos generales y frutos del país “Carbone”, la cual existió hasta bien entrado el siglo XX.
Otro comercio destacado, nació a fines del siglo XIX y era la Casa Comercial “Bisso”, la cual fue fundada por el inmigrante italiano, oriundo de Génova, Don Tomás Bisso.
Esta reconocida casa en la ciudad de  Gualeguay, comenzó siendo un humilde almacén, que pronto alcanzó un importante desarrollo.

Casa Caliani

Otro establecimiento comercial, fue la “Casa Caliani”, fundada por el inmigrante italiano don José Caliani en el año 1885, en sociedad con don Lorenzo Chichizola.
Muchos inmigrantes radicados en esta ciudad, prosperaron en sus actividades, logrando una sólida posición económica.
Es de destacar, que estos hombres asumieron un fuerte compromiso con la tierra que los adoptó, participando y contribuyendo con todas las instituciones benéficas y filantrópicas que se hallaban en la localidad.
Todas las asociaciones que coexistieron en la ciudad, se complementaron entre sí, buscando el progreso de Gualeguay, pero tres, resaltaron sobre el resto por su espíritu inclusor y popular: El Teatro Nacional, La Sociedad de Socorros Mutuos “La Argentina” y  el Club del Progreso.

La importancia de estas organizaciones, radica fundamentalmente, en los resultados de sus acciones. De sus proyectos, nacieron una elite intelectual e instituciones que marcarían una etapa de prosperidad cultural, que llegaría hasta nuestros días. La Sociedad Fomento Educacional es un claro ejemplo de esta afirmación.

FUENTES

1) Diario “EL DÍA”. Segunda Sección.  22 P. Editado por T. Gráficos “Adelante” S.A. Gualeguay. Año VI Jueves 1º de Febrero de 1940. Nº 1565. Pág. 3.

2)Vico, Humberto P. Historia de Gualeguay. T1. Santa Fe. Editorial Colmegna.



miércoles, 28 de enero de 2015

Minas de plata en la costa del río Gualeguay



¿EL REY BLANCO EN GUALEGUAY?


Por el Profesor Gustavo R. Cichero

Existen en el pasado momentos olvidados que fueron en su tiempo, promesa de fortuna o de un posible cambio en la vida de un pueblo o de una región.
¿Verdad? ¿Fantasía? ¿Fábula de aventurero o persecución de un sueño?

En el siguiente trabajo de Gustavo Cichero podemos apreciar uno de esos anhelos que hubiese cambiado el destino de la ciudad de Gualeguay.

Jorge Surraco-editor


La “Leyenda del Rey Blanco”, es una de las primeras ficciones que circuló en estas latitudes del continente americano, después de la llegada de los españoles.
El nacimiento de esta leyenda, hay que remontarlo al viaje de Juan Díaz de Solís.
En 1516, el explorador español Juan Díaz de Solís, llegó al Río de la Plata, al que bautizó con el nombre de "Mar Dulce", pero su expedición no pudo afincarse, porque fue sorprendida por un ataque aborigen que los diezmó.

 Los sobrevivientes emprendieron el regreso a España, pero frente a la isla de Santa Catalina, en Brasil, naufragó una de las carabelas, salvando su vida y quedando en esta isla, 18 tripulantes. Uno de ellos, Alejo García, se convirtió en jefe del grupo y se relacionó con los aborígenes, los que afirmaban que remontando el río Paraná existía un reino, tan abundante en plata, que su monarca adornaba completamente su vestimenta con ese metal, y por ello se lo denominaba “El Rey Blanco". 

 Posteriormente al viaje de Solís, aproximadamente diez años después, el expedicionario Sebastián Caboto, rescató a uno de los 18 sobrevivientes y éste le contó sobre las riquezas que contenía una "Sierra de la Plata", en el nacimiento del río Paraná.
Tentados por el relato, Caboto y sus hombres, buscaron la Sierra de la Plata y las Tierras del “Rey Blanco”, pero jamás dieron con ellas.
De regreso en España, la leyenda se difundió tan rápidamente, que despertó el inmediato interés de los aventureros por visitar “El Nuevo Mundo” y así buscar al poderoso rey. Con este objetivo, otros conquistadores, como Pedro de Mendoza, Juan de Ayolas, Domingo Martinez de Irala y Alvar Núñez Cabeza de Vaca, intentaron, sin éxito alzarse con las riquezas.

Pero, ¿cómo se vincula Gualeguay con esta leyenda?
Hace 145 años atrás, en 1863, el profesor español Francisco Narvarte, radicado en nuestra ciudad, encontró lo que los expedicionarios españoles habían buscado sin éxito: ¡PLATA! Inmediatamente escribió al gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, comunicando el hallazgo. Así informaba: “Presento a registro una mina de mineral argentífero, que he descubierto en virtud de investigaciones practicadas desde el punto denominado Puerto de los Barriles – actual Parque Int. Quintana -, margen del río Gualeguay […] El terreno donde se han practicado las primeras investigaciones  del mineral debe ser de los baldíos que corresponden al Estado. […] de los ejemplares que se han levantado, que se hallan a flor de tierra, tratados por ensayos metalúrgicos, resulta que un botón metálico de ocho onzas de ley común, produce cuarenta gramos plata, unos cuarenta y siete kilogramos por cada cien kilogramos plomo metal consta del documento del análisis químico cuantitativo, practicado en el laboratorio de Burdeos […]1  

 Urquiza, interesado por el informe, concedió la mina a Narvarte y envió un veedor al lugar, que notificó: “Parece resultar que la ciudad de Gualeguay estuviera rodeada de una zona AURÍFERA, más o menos extensa, de aluviones y creaderos, cuya extensión, calidad, cantidad y valor de sus metales solo podrá calcularse con la práctica, auxiliada de la ciencia de que hoy se carece” 2

El tiempo pasó y otros acontecimientos que pusieron en juego la institucionalidad de nuestro país, sepultaron en el olvido la posibilidad de contar con el rico metal precioso.


REFERENCIAS
1 - BERNALDO DE QUIRÓS, Mario. “Hay plata en el Río”. Diario La Mañana. Gualeguay. Viernes 13 de septiembre de 1940. Pág. 1
2 – Idem.

FUENTES

* BERNALDO DE QUIRÓS, Mario. “Hay plata en el Río”. Diario La Mañana. Gualeguay. Viernes 13 de septiembre de 1940. Pág. 1

*VICO, Humberto P. Historia de Gualeguay T 1. Santa Fe. Editorial Colmegna. 1972. Págs. 156-160.



lunes, 25 de agosto de 2014

“LA MAÑANA”, UN DIARIO DE GUALEGUAY



Por el Lic. Gustavo Cichero

De los diarios existentes en Gualeguay, en el segundo cuarto del siglo XX, merece ser recordado <<La Mañana>>, destacado por ser fue el único que registró con los mayores detalles posibles, la crisis internacional sufrida durante la ‘Segunda Guerra Mundial’ (1939-1945), prestando atención a las distintas corrientes de información. Así, fue posible que convivan en el mismo diario dos agencias contrapuestas: Saporiti, cuyo corresponsal era Adrián Patroni y Roma Press, de la que Tomás Milani era su corresponsal. La primera claramente aliadófila y la segunda pro fascista.


 

Ambas agencias ocupaban la primera página de este diario, que solo contaba con una totalidad de cuatro páginas, de las cuáles tres se destinaban a artículos informativos y publicidades y una cuarta – la página dos – exclusivamente a avisos comerciales.
 










Antonio Arena, director de este matutino, lo fundó 
el 18 de marzo de 1932 y tenía como fin la publicación de noticias honestas y veraces. Destacaba <<El Litoral>> de Concordia, que era el diario dirigido por Arena, “De tendencia conservadora, política y socialmente [defiende el catolicismo y] opone la salud de su propaganda al sarampión del izquierdismo demagógico […]”(1)

Arena, no era un novato en la materia. Se inició en el periodismo en 1911, en la mesa de redacción del diario <<El Debate>> de Gualeguay, para alcanzar en 1919 la jefatura de dicho medio. Fue reconocido y considerado por sus colegas, como uno de los más grandes y prestigiosos periodistas de Entre Ríos, colaborando en la prensa provincial y nacional.
Tiempo después, fundó un semanario literario y social, llamado <<Nuevos Horizontes>>.
Más tarde, se separa de <<El Debate>> para fundar <<La Mañana>>. (2)  A lo largo de sus años de existencia, el matutino se definió a favor de los preceptos marcados por la Iglesia Católica. Así lo transmitía a su público lector:


 “[…] nos colocamos dentro de la Iglesia Católica: aceptamos todos sus dogmas seguimos sus orientaciones religiosas y sociales y esto basados no en su habitual sagacidad de ubicación histórica, sino en su carácter divino y en la infalibilidad de sus enseñanzas”.(3)


Al cumplir su octavo aniversario de vida, en 1940, afirmaba que:
 “[…] hemos realizado dentro de la medida de lo posible, el programa de bien público que nos impusiéramos, sirviendo con probidad los intereses morales, espirituales y materiales de la sociedad, bajo el gran lema de Dios, Patria y Hogar”. (4)

Hacia 1943, el diario, que resistía una fuerte competencia de sus colegas, - <<El Debate>>, <<El Día>>, <<Justicia>> y <<Atalaya>> - estaba constituido por tres personas: Antonio Arena, Carlos P. Carrera y Benigno Sánchez.
         
<<La Mañana>>, desapareció en 1944, cuando la Sociedad Anónima de Responsabilidad Limitada <<Adelante>> adquirió el diario <<El Debate>>, siendo contratados como Jefe de Redacción Antonio Arena y Administrador Benigno Sánchez. (5)



 REFERENCIAS 
1) LUQUE, Antonio de.  “La Mañana es un Vocero de la Argentinidad" La Mañana. N° 1483. Gualeguay, domingo 27 de marzo de 1938. Pag. 1 Col. 2.
2) Cf. Anón.  “Treinta años de labor periodística”. La Mañana. N° 2377.
Gualeguay, jueves 17 de abril de 1941. Pag. 1, Col. 1 y 2 y pag. 4, col. 2.
3) Anón.  “La palabra la tiene el pueblo”.La Mañana. N° 1749. Gualeguay, Sábado 18 de febrero de 1939. Pag. 1 col, 1.
4) Anón. “La Mañana”.La Mañana, N° 2071. Gualeguay, miércoles 20 de marzo de 1940. Pag. 1, col. 2.
5) Cf. Anón. “El Debate”. La Mañana. N° 3136. Gualeguay, Viernes 30 de junio de 1940. Pag. 1, col. 2 y 3.


martes, 24 de junio de 2014

Delitos en Gualeguay hacia 1891



Por el Profesor Gustavo cichero

Si bien la ola de delitos en nuestro país nos viene afectando desde larga data, en los últimos tiempos la inseguridad creció y la violencia recrudeció. Gualeguay no ha estado ajena a esta problemática y a diario podemos corroborar la existencia de delitos menores como otros de gran importancia.
Estos hechos nefastos, para muchos son novedosos y para los nostálgicos, antes no sucedían o en su defecto la autoridad policial resolvía los casos a la brevedad y con rigor. Sin ánimo de justificar nuestro presente, es importante conocer nuestro pasado, para saber que la situación ha sido preocupante desde mucho tiempo atrás.

Una plana del semanario
 "La Reacción", un semanario que existió en Gualeguay en la última década del siglo XIX, atendió esta problemática en varias notas, destinando un lugar especial a la Policía. Antes de leer las citas del diario, es preciso informar que ‘La Reacción’ defendía los principios políticos de la Unión Cívica, mientras que nuestros dirigentes municipales y policiales respondían al Conservadurismo.
 
Actualmente, en pleno siglo XXI, muchos vecinos de Gualeguay cuestionan el accionar de la policía. Hace más de cien años atrás la prensa también lo hacía. En ‘La Reacción’ del 4 de enero de 1891 se lee: “Nuestro vecindario ha visto con sorpresa las medidas de fuerza que la policía ha empleado contra algunos jóvenes distinguidos de nuestra sociedad [...] Lo que es censurable desde luego, es el rigor empleado por la autoridad al conducirlos a la cárcel y encerrar a algunos de ellos en calabozos, donde hay criminales […] Estas medidas abusivas que solo tienden a humillar al vecino pacífico no conducen a otra cosa, que a desprestigiar la misma autoridad, haciéndola odiosa para el pueblo […] Bueno es que los hechos referidos no se reproduzcan para honor de nuestra ciudad y porque la que más se desprestigiaría, sería la autoridad misma”. (1)

Después de un mes de publicado este artículo, el semanario destaca el accionar de la policía, asegurando que ha comenzado a tomar medidas moralizadoras contra “gente de vida airada”. Seguidamente, reconoce que “por ese camino es como conseguirá que el pueblo la respete y obtenga de la prensa independiente el aplauso sincero”. (2)

Dos meses después, en abril del mismo año, el señor Pedro Bordato denunció en la Policía que de su campo ubicado en el 8vo. Distrito habían robado mil quinientas ovejas. Sobre el hecho dice el semanario: “La policía se halla en la obligación de adoptar con todo rigor y actividad las diligencias que el caso reclama a fin de dar con el autor o autores del hecho denunciado, y devolver así la tranquilidad al vecindario” (3)

Veinte días después de denunciado el hecho por Bordato, ‘La Reacción’ publicó un nuevo artículo relacionado con el tema, descalificando el accionar de la fuerza pública. Así lo expresa: “Hasta ahora nuestra policía no ha conseguido averiguar ni el paradero de las ovejas que le fueron robadas al estanciero Dn. Pedro Bordato, ni mucho menos descubrir el autor o autores.
Tratándose de un robo de consideración y en el que es fácil obtener los indicios y medios necesarios para llegar a la completa averiguación del hecho, no es recomendable para la policía el resultado nulo que ha alcanzado hasta la fecha.
Más actividad y diligencia, señores encargados de la seguridad pública. Es preciso tener en cuenta que no se cree posible, o por lo menos fácil que mil y tantos animales lanares puedan desaparecer de un momento a otro sin dejar rastro alguno”. (4)


Referencias

1) Anón.  “Proceder Censurable”. La Reacción. Gualeguay, domingo 4 de enero de 1891.

2) Anón.  “Medidas policiales”. La Reacción. Gualeguay, domingo 22 de febrero de 1891.

3) Anón. “Robo de ovejas”. La Reacción. Gualeguay, domingo 19 de abril de 1891.

4) Cf. Anón. “El Robo de ovejas”. La Reacción.. Gualeguay, domingo 10 de mayo de 1891.

martes, 4 de febrero de 2014

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS SOCIALES Y CULTURALES DE GUALEGUAY HACIA 1810



Por el Prof. Gustavo Cichero


Hasta 1810, la ciudad de Gualeguay llevaba una vida distante, al margen de lo que ocurría en el resto del virreinato, pero la revolución sucedida en Buenos Aires cambió su ritmo, pues fue activa participante con su caudillo Bartolomé Zapata.

A pesar de que la revolución sirvió para integrarnos en una causa común, la geografía dificultaba las comunicaciones con el principal centro poblacional y cabeza del Estado que estaba emergiendo.

En este contexto surgieron los caudillos, líderes naturales que supieron representar los intereses de los más desposeídos, como eran los gauchos. Con ellos, protagonistas de la independencia, nacieron las guerras internas. Los intereses centralistas de Buenos Aires mostraron la exclusión del Litoral, el cual se unió bajo la dirección de José Gervasio Artigas con la denominación de Liga de los Pueblos Libres, teniendo nuestra provincia como principal referente a Pancho Ramírez.


Al mismo tiempo, la economía ganadera se desarrollaba junto al comercio fluvial del cuero y el cebo, hacia el puerto de Buenos Aires.
En esta época, la gente común comenzaba su día con la salida del sol y se acostaba cuando este se ocultaba. Se trabajaba tranquilamente, produciendo en la casa todo lo necesario para la subsistencia. Tanto varones como mujeres acompañaban sus días con el mate y los más humildes vestían ropas sencillas y sus comodidades eran mínimas, aunque siempre estaban dispuestos a hospedar al visitante que se aproximara a la vivienda.

Como en toda la provincia, eran comunes las reuniones sociales entre familias amigas para bailar y dialogar.
Una de las más populares, era “[…] el velorio del angelito,[…] [al que concurren] familiares, vecinos e invitados, que durante varias noches matean, comen, beben, bailan y cantan en distintas casas, cuyos dueños piden prestado el cadáver, por supuesto ya putrefacto para continuar el velorio”.(1)
 

En una comunidad fuertemente católica como la nuestra, no podían faltar las fiestas religiosas, siendo las que predominan en esta etapa. Según registra el historiador provinciano Juan A. Segura en su “Historia Eclesiástica de Entre Ríos”, el vecino de Gualeguay, Casiano Calderón describe las características de la celebración de Semana Santa en 1822, ocupando el centro de la misma, la actual Plaza Constitución, escenario de sermones y procesiones. Según el autor, la fiesta religiosa se caracterizó por el silencio y ayuno absoluto, no dando lugar a ningún tipo de festejos, según el concepto contemporáneo, hasta la Pascua de Resurrección, cuando las campanas sonaban fuertemente y se quemaban algunos fuegos artificiales. (2)

Además de la Semana Santa, la fiesta del Santo Patrono revestía igual importancia. Por lo que sabemos, en localidades de otras provincias, como Santa Fe, Córdoba o Buenos Aires, los Cabildos realizaban una gran inversión para animar la festividad, con coros y músicos. No ocurre lo mismo en Entre Ríos, donde la pobreza de los Cabildos imposibilitaba tal gasto. (3)


En estas décadas transcurridas, no hay documentos escritos sobre Gualeguay, que registren bailes y danzas. Es preciso considerar, que quizás no se dejó testimonio escrito, pero también es posible que hayan sido una excepción, teniendo en cuenta la vida complicada que llevaba la ciudad, sumergida junto a todo el territorio en una profunda guerra civil.  El antecedente escrito que posiblemente dio lugar a este tipo de realizaciones, fue la orden que emitiera el gobernador de la provincia, coronel Lucio Mansilla, quien determinó que a partir de 1822 debía celebrarse el 25 de mayo.

No sería descabellado pensar que en nuestra ciudad se ejecutaran instrumentos musicales y bailaran danzas, considerando que en Paraná los festejos duraron tres días, desde el 24, extendiéndose hasta el 27 de mayo, donde por primera vez hubo una participación masiva de los vecinos. En la capital de la provincia, los festejos fueron importantes y la música a cargo de una retreta militar y las danzas, guardaron un lugar especial, como así también un baile oficial en la Casa de Gobierno. (4)
En el caso de Gualeguay, la banda militar se formó a partir de que Urquiza en 1849 contrató a dos músicos italianos: Casalino y Vinelli. (5)


CITAS:
 (1) REULA, Filiberto. Historia de Entre Ríos. T 1. Santa Fe. Edit. Castellvi S.A. 1963. Pág.103
(2) Cf. GIANELLO, Leoncio. Historia de Entre Ríos (1820-1910). Paraná. Talleres de la imprenta de la provincia. 1951. Pág. 164
(3)Idem. Pág. 161
(4) Cf. PÉREZ COLMAN, Cesar B. Paraná, 1810-1860. Los primeros cincuenta años de la vida nacional. Rosario. Talleres gráficos de Emilio Fenner. 1946. Págs. 97-98
(5) REULA, Filiberto. Ob. Cit.. Pág.272

Prof. Gustavo Cichero

jueves, 4 de julio de 2013

LOS FESTEJOS DEL 9 DE JULIO EN GUALEGUAY HACIA 1890



Por el Prof. Gustavo Cichero

A lo largo de nuestra historia como nación independiente, las Fiestas Julias han sido las más importantes junto a las Fiestas Mayas.


El periódico La Discusión  de Gualeguay, correspondiente a los días 8 y 11 de julio de 1890, registra los actos conmemorativos a la gesta independentista.
En esa oportunidad, el programa de festejos se distribuyó en dos días: 8 y 9 de julio.
Según el periódico, las fiestas julias fueron “brillantes y lucidas […] El programa perfectamente organizado y distribuido se realizó brillantemente en los dos días de festejos” (1)

La evocación comenzó el día 8 de julio, con salvas de bombas en la Municipalidad al  medio día y posteriormente a las 20 hs. Por la noche se iluminaron los edificios de la Jefatura, Municipalidad, Aduana y la tienda “Ville de París”.
Al día siguiente, a la salida del sol, nuevas bombas anunciaron a la población del día patrio e invitaron al Te Deum en el Templo de la Parroquia San Antonio a las 11 hs. Los actos continuaron a las 14 hs en la Municipalidad, donde el intendente Eseyza presidió los eventos. A los mismos concurrió numeroso público, dentro de los que se contaron alrededor de 400 alumnos.

“Después de breves palabras pronunciadas por el Presidente de la Municipalidad, señor Eseyza se dio comienzo a la 1° parte del programa con el Himno Nacional Argentino cantado por varias alumnas de las escuelas acompañadas al piano por la distinguida profesora señorita Isabel Narvarte, recibiendo unánimes aplausos de los concurrentes. Siguió el niño Bonazzola con la lectura del Acta de la Independencia […]” (2).

Seguidamente, tal como se encontraba en el programa, los alumnos  fueron protagonistas, realizando las siguientes presentaciones: discurso sobre la gloria del libertador Bolivar; composiciones “A los héroes de la independencia”, “Americanos”, baile de la mazurca “Recuerdo de colegio”; poesías “A mi bandera” y “La bandera de Mayo”; diálogo “La patria del alma”; en piano se ejecutó “La Norma de Bellini”; composiciones “El granadero de San Martín”, “Una hoja de laurel”, “Oda a la libertad”

Con esta última composición terminó la primera parte del programa, sucediéndolo un corto intervalo en el que se sirvió un lunch a los concurrentes.

La segunda parte del programa comenzó con la composición en verso “Los defensores de la patria”, cantada por varias alumnas y acompañadas en piano la señorita Isabel Narvarte. Otras composiciones ejecutadas fueron: “A San Martín”, “A la patria”, “La libertad y la América”. Después se ejecutó un chotis en piano. Siguieron un discurso y tres composiciones, terminando el programa con la ejecución en piano de “Souvenir de Marta” del compositor Flotow.

Posteriormente a esto, el intendente declaró clausurado el acto y la gente se trasladó a la plaza Constitución, donde los batallones escolares, acompañados por la Banda del pueblo, cantaron en coro el Himno Nacional y “A Rivadavia”, mientras las bombas continuaban explotando.

Con este nutrido programa de actos y una masiva participación popular, nuestra ciudad se adhirió a los festejos de una de las fechas patrias más recordadas en todo el país


1) Periódico “LA DISCUSIÓN”. Gualeguay. Año XIII. N° 1659. Viernes 11 de julio de 1890. Pág. 2.

2) Ídem.

Fuentes

1) Periódico “LA DISCUSIÓN”. Gualeguay. Año XIII. N° 1658. Martes 8 de julio de 1890. Pág. 2.

2) Periódico “LA DISCUSIÓN”. Gualeguay. Año XIII. N° 1659. Viernes 11 de julio de 1890. Pág. 2.



jueves, 30 de mayo de 2013

Fiestas Patronales de Gualeguay Parte 1 (Video)

Como un anticipo y homenaje a la fiesta de San Antonio, el próximo 13 de junio, ofrecemos este cine apunte de las fiestas del santo patrono de la ciudad de Gualeguay en la provincia de Entre Ríos, República Argentina, realizado en el año 2012. En esta parte se podrán apreciar los actos de la mañana que comenzaron con la llegada de los feligreses a la parroquia San Antonio.


Fiestas Patronales de Gualeguay Parte 2 (Video)

Segunda parte de las fiestas del Santo Patrono de Gualeguay, ciudad de la provincia de Entre Ríos, República Argentina. En esta sección podrán verse la procesión y el oficio religioso con la presencia de gran parte de la población.

Fiestas Patronales de Gualeguay Parte 3 (Video)

Tercera parte de las fiestas patronales de Gualeguay, provincia de Entre Ríos, República Argentina. En este segmento puede apreciarse la fiesta popular con la animación por parte de la Banda de la Policía de la Provincia de Entre Ríos.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Las Islas Lechiguanas (Video)

Este video es una parte del Documental: Diario de un Viaje al País de Las Lechiguanas. Describe los aspectos generales, geográficos e históricos alrededor de este conjunto de islas que constituyen una verdadera reserva natural, hoy bajo la Jurisdición del Departamento Gualeguay (Entre Ríos). Alejadas de los centros poblados, separadas por caudalosos ríos y abandonadas junto a sus pobladores, de toda cobertura institucional.

 


sábado, 7 de abril de 2012

Un viaje al país de Las Lechiguanas – 7

El estreno de los documentales en Gualeguay
Vicente Cúneo y Jorge Surraco con pobladores de las islas luego del estreno de los documentales. De botas y pañuelo al cuello, Martín Cardozo.
El viernes 9 de marzo, de acuerdo a lo que estaba anunciado, estrenamos en Gualeguay los dos documentales sobre Las Islas Lechiguanas. El salón de la Biblioteca Mastronardi destinado a las sesiones de proyección habituales fue desbordado por un público que respondió a la amplia difusión dada por los medios de comunicación gualeyos. Muchas personas presenciaron la proyección de pie a través de ventanas y puertas que comunican con un patio y con el hall de entrada y muchas otras, al no poder ubicarse aún en esas incómodas posiciones, optaron por retirarse.

Al promediar la función, con el acuerdo de las autoridades de la institución, decidimos realizar una segunda proyección que fue anunciada para el miércoles 14 de marzo, también ampliamente difundida, resultando una situación similar a la del día del estreno. Desde temprano, bastante antes de la hora anunciada, muchas personas se acercaron, advertidas tal vez, para lograr una mejor y cómoda ubicación en la sala.

Si bien a todo realizador le produce una enorme satisfacción la respuesta importante de un público que soportó las incomodidades hasta la finalización de los dos documentales, mucho mayor impacto fue advertir la presencia entre el público de ex pobladores de las islas, así como también familiares de las personas que entrevistamos en las islas y se convirtieron en los protagonistas de uno de los documentales. Otro momento emotivo  vivido por mí, se produjo antes del inicio del segundo día de proyección, cuando vimos entrar a uno de esos entrevistados, Martín Cardozo, de bombacha y botas, pañuelo al cuello e impecable camisa (sus “pilchas” domingueras), que había viajado especialmente desde las islas para ver los documentales.

No encuentro palabras que expresen lo que sentí en esos momentos. Una rara mezcla de emoción y temor. Emoción por el gesto de semejante viaje, de varias horas por los ríos, seguramente en canoa con un pequeño motor, de un hombre de pocas palabras y gesto adusto y temor, porque tenía frente a la pantalla seguramente al público más exigente y al que podía defraudar si no había logrado reflejar con cierto grado de verdad la vida de estas personas. Era la prueba de fuego para mi mirada sobre las islas.

Cuando luego de la proyección fuimos llamados al frente de la sala para hablar con el público que expresaba su sorpresa por la vida que mostraban los documentales y de la que no tenía conocimientos, traté de forzar un comentario de Martín Cardozo que sólo nos expresó un “muy bien” dicho con una expresión impenetrable, casi de jugador de póquer. Me inquieté, porque si bien dije que era de pocas palabras, su expresión me pareció más una distante cortesía. Pero finalizado todo el acto, cuando todos se levantaban para irse, Martín se acercó, me abrazó y me dijo: “Surraco, venga por allá (su ranchada) cuando quiera y cuantas veces quiera”. Luego accedió a sacarse con nosotros, la foto que encabeza esta nota.

Fue el momento de mi graduación como documentalista.


Hago llegar mi agradecimiento al diario Debate Pregón, que todos los días durante esa semana se ocupó de difundir y comentar los documentales. A su directora, Sra Silvia Lagrenade y a Graciela Saavedra, gracias. 





 A los dos canales de TV que hicieron notas publicadas en sus noticieros, realizadas por Julián Cosso de Canal 2 y Natalia Frías de Cablevisión. 

Entrevista grabada en la Hemeroteca de la Biblioteca Mastronardi
 A Daniel Rodríguez que en su programa “AFECTOS”, de Canal 2, me hizo una entrevista que ocupó toda la hora de su espacio. A Pablo Pérez de FM la 1, como siempre, dándome muchos minutos de su programación para que hable con sus oyentes sobre mis proyectos en Gualeguay. A Jorge Barroetaveña que ha tenido, según me contaron, palabras favorables para mi persona y mi obra en sus programas de radio y televisión.

A todas las personas que fueron a ver las proyecciones que además de las incomodidades, soportaron el calor de esas noches gualeyas.

Finalmente a Vicente Jorge Cúneo, a su esposa Nelly y a toda su familia que nos reciben siempre con afecto. De protagonistas de uno de los documentales se han transformado en amigos entrañables, más aún, si me permiten: en hermanos de la vida.

 “Los Isleros”, hermosa pintura creada por Vicente Cúneo en homenaje a los pobladores de las Islas Lechiguanas y que tuviera la generosidad de regalarme y hoy preside mi rincón de trabajo en el pequeño recibidor de nuestra casa (aunque parezca antiguo no quiero decir living-room o simplemente “livin”).

Nota: La fotografía que encabeza esta nota se publica por gentileza de Graciela Saavedra y su esposo, quienes son sus autores.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Un viaje al país de Las Lechiguanas – 6 (Video)

Trailer de 2 min 20 seg del
Documental cuya Duración es de 44 minutos – Fecha de realización: agosto 2011/febrero 2012.

Como su título lo indica, este documental relata el viaje realizado a las Islas Lechiguanas por seis amigos con el objetivo de conocer algunos y reencontrarse otros, con un paisaje que los deslumbra y reverencian como también con pobladores de antigua data en las islas por los que sienten un respeto y consideración especial. Utilizando la narración del viaje como soporte, se van intercalando relatos de distintas situaciones de vida como algunos aspectos del pasado y de la geografía tanto del lugar como del itinerario seguido en el viaje realizado en agosto del año 2011. Integraron el grupo como realizadores del documental, Claudia Surraco, Alejandro David, Vicente Jorge Cúneo y Jorge Surraco. Miguel Beresiartu y Ramón González, además de conducir el barco, oficiaron de guías y contactos con los pobladores, tarea a la que se sumó también Vicente Cúneo. Participaron en cámara y dieron generosamente sus testimonios, los pobladores Rosa Muñoz, Omar Fernández, Martín Cardozo y Miguel Burgo.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Un viaje al País de las Lechiguanas - 4 (Video)


Mascota lechiguanera
Durante el viaje que hiciéramos en barco a las Islas Lechiguanas, una de las paradas fue el puesto de engorde de ganado de Manuel Cardozo, situado sobre el arroyo El Tala, a unas tres horas de navegación desde Puerto Ruiz. Entre otras cosas, allí llegamos por casualidad mientras uno de los pobladores amamantaba, mamadera mediante, una pequeña nutria guacha, por muerte o caza de su madre. Estas nutrias son criadas en cautiverio y regaladas como mascotas a familias de las ciudades cercanas.
Así es. De casualidad nos encontramos con esta escena que rápida e improvisadamente nos apuramos a registrar. Nos hizo pensar en muchas cosas.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Un viaje al País de las Lechiguanas - 3

…y a la Calera
Tercera parte por Jorge Surraco

Fragmentos de una carta enviada luego del viaje.

Zanjón de Larrateguy
(…) En cuanto a mis andanzas, te cuento que hicimos con amigos dos viajes, el primero a La Calera en el Departamento Islas de Ibicuy y el segundo al sector norte de las Islas Lechiguanas pertenecientes al Departamento Gualeguay, para filmar, en el primer caso una escuela rural en zona inhóspita y en el segundo a pobladores nutrieros y puesteros cuidadores de ganado, en ambos casos, escuela y pobladores, en el medio de “la nada” pero también de una agreste belleza. 

 Fue como viajar en la máquina del tiempo, observando formas de vida en condiciones mínimas, rodeadas de privaciones y grandes sacrificios, a menos de 200 Km de la ciudad de Bs.As. y no más de 60 Km de centros poblados como San Nicolás, San Pedro, Rosario, Victoria o Gualeguay, pero el hecho de estar rodeadas por los brazos del río Paraná en sus tramos más caudalosos, las convierte en zonas mucho más alejadas. Dicen los expertos que un km por agua equivale a cuatro por tierra.

Por el Arroyo El Tala

No obstante fue revelador encontrar personas de grandes valores, construyendo desde el silencio y el anonimato una parte de esta patria maravillosa. Chicos nacidos y criados en las islas con ansias de conocimientos y de un cariño que reclaman sin decirlo pero que también ofrecen espontánea y abiertamente. 

Maestros que además de enseñar, deben hachar leña en el monte para paliar el frío; transportar a los chicos en canoa; ser padre, madre y enfermero; pensar en la comida y en la limpieza de los dormitorios y baños (porque es una escuela albergue), para regresar a sus hogares los fines de semana haciendo “lancha stop” en el río, costumbre que al descubrirla, fue otro de mis asombros.


Los alumnos y el maestro llegan a la Escuela de La Calera luego de navegar más de media hora por el río a temperaturas bajo cero
 
Pobladores originarios de esas islas que no pierden las esperanzas y que vuelven a su ranchada después de cada inundación para empezar de nuevo. Pero sólo quedan los más viejos. Se ven pocos jóvenes y también pocas mujeres. Las islas se van despoblando. El cambio climático, las vacas y las inundaciones, los van corriendo, como también los nuevos dueños que con escrituras, según dicen, no bien habidas, aparecen ahora que las islas empiezan a tener un valor económico de uso, luego de centurias de ser lugares abandonados, salvajes, para personas que necesitaban esconderse o buscaban vivir lejos de la vida ciudadana y dispuestos a hacer frente a la naturaleza pero al mismo tiempo integrarse a ella.

Miguel, puestero, distrae una yarará para matarla.
 Ahora que las tierras antes dedicadas a la ganadería (Gualeguay era un Departamento ganadero) están monopolizadas por la soja, las tierras bajas, inundables son dedicadas al ganado que cuando lo sacan en barco por las inundaciones, ya está engordado (“terminado” dicen por allí) para llevarlo al mercado. En ese momento, en las islas queda la gente esperando los nuevos novillos para invernar. Junto a los pobladores están también las yararás y el ratón colorado, portador del hantavirus, paseando por los patios de las ranchadas.

Elegí, como organizador de la expedición, el invierno para hacer esos viajes con la idea de apreciar las condiciones más desfavorables pero lo que no calculé fue que nos tocarían las dos olas polares que hubo este año: la de fines de junio en Ibicuy y la de principios de agosto en Lechiguanas. Resultó muy impactante viajar en una canoa que en el medio del río parecía más chica de lo que realmente era; vivir y dormir en las mismas condiciones de esas personas, aunque ellos trataban de darnos las mejores que disponían y después recorrer las islas en un viejo barco mucho más grande que la canoa pero donde había que dormir sobre la planchada porque camarotes no tenía. 

Beresiartu, patrón del barco, el poblador Fernández y Jorge Surraco
 No quiero presentar esto como una acción heroica, porque no lo es, sólo intento pintar cómo sentí siempre y por suerte sigo sintiendo, el trabajo del documentalista. Yo no puedo ser un observador externo, periodístico, necesito involucrarme, interactuar y tratar de sentir en mi cuerpo lo que sienten las personas que busco documentar. No es que no tuviera conocimientos de estas cosas, pero es muy distinto vivirlas.

Vicente, Claudia, Olga, pobladora y Ramón, práctico del barco
Después de esta fantástica experiencia, te puedo asegurar que todos los problemas que me hacía y enfrentaba en mis tareas profesionales, siento hoy que fueron nada. No quiero desmerecer esas tareas, pero cuando se conocen otras realidades no puede uno menos que sonreír y decir simplemente “¿de qué me quejo?”. Claro que, como ya me han dicho ante mi comentario: cada uno evalúa y mide sus posesiones y sus necesidades con el patrón que le da el medio en el cual vive. Pero bueno sería asomarse a veces por encima de nuestro ego. Los urbanos, especialmente los de grandes ciudades, vivimos muy amontonados, pegoteados tan cerca unos de otros que no nos vemos. 

Martín, otro poblador
 Los isleños que he conocido, viven a media hora de canoa del vecino más próximo, pero se conocen, están atentos por si alguien necesita ayuda. Era increíble como mirando el río a lo lejos decían: allá va fulano o por aquel lado viene tal señalando lo que para nuestros ojos sólo era un punto en la distancia. Algo similar pasaba con los sonidos que diferenciaban con absoluta certeza. Nosotros, los urbanos, tenemos tan cerca las paredes y los techos que nos acortan la capacidad de nuestros sentidos. Ellos tienen horizontes de agua y por techo nada más que las estrellas. Quizá por eso es que me parecieron más sabios a pesar de su falta de instrucción. 
                                                                              
Ranchada del matrimonio Fernández
 Pero son concientes del abandono al que los somete el sistema que rige en tierra firme. Saben también que inexorablemente su futuro está en las islas porque no sabrían que hacer en otro lado. Por eso los hijos se van o los empujan a tentar suerte en las ciudades y cuando aún son chicos, también se van las madres acompañándolos. En las islas van quedando sólo los viejos u hombres solos.


Fueron viajes iniciáticos o casi y es muy difícil volver sin experimentar alguna transformación.

Islas del Arroyo El Tala